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El envejecimiento cutáneo

El envejecimiento cutáneo es un fenómeno natural consecuencia de la evolución natural de la piel y de las agresiones externas. Pero hoy en día se conocen cada vez mejor estos mecanismos de deterioro que originan las arrugas y sabemos cómo combatirlas mejor.

El envejecimiento cutáneo
© Thinkstock

Todos nacemos con un bagaje genético que determinará nuestro envejecimiento natural. Pero también sabemos que existen varios factores externos que aceleran el proceso del envejecimiento cutáneo. El estrés, los rayos de sol, la contaminación, una mala alimentación o el tabaquismo son factores que atacan la piel mediante un proceso de oxidación. La glicación es otro fenómeno que también genera el deterioro de la estructura de la piel.

La oxidación celular

Como consecuencia de un proceso de oxidación, las células se deterioran, funcionan peor y envejecen. Luchar contra el envejecimiento cutáneo significa tener una buena higiene de vida pero también significa seguir tratamientos preventivos específicos para combatir los radicales libres.

Los radicales libres, que se producen como resultado de la oxidación, son el origen de una reacción en cadena capaz de alterar el funcionamiento de las células. Resultado: la piel se regenera más despacio, se fatiga y aparecen las arrugas.

Para luchar contra ello, tenemos que proteger la piel de los rayos solares, hidratarla bien y utilizar antioxidantes contra los radicales libres. La vitamina C, y otros componentes elaborados por los laboratorios cosméticos, son excelentes antioxidantes capaces de acabar con los radicales libres y ralentizar así el envejecimiento celular. 

La glicación

Con la edad, el estado de la piel también se ve influenciado por el fenómeno de la glicación. La elastina y el colágeno de la dermis confieren una elasticidad natural y actúan como « colchón » de la piel. El azúcar, presente de forma natural en la dermis, se fija sobre estas fibras y crea puentes, que terminarán por volver rígido y alterar el colchón dérmico. La piel termina por ahuecarse, perder elasticidad y las arrugas aparecen.

Para luchar contra el fenómeno de la glicación, algunos antioxidantes son capaces de impedir que el azúcar se fije sobre las fibras. Resultado: se conserva la flexibilidad de la piel y se retrasa la aparición de arrugas.

Publicado el 01/03/2010Comentar

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