Me quedo con la cirugía estética
Por muchos avances que realice la medicina estética, estos tratamientos precisan de una revisión y cuidado constante, ya que sus efectos tienen una duración de corto a medio plazo. No es el caso de la cirugía, cuyas intervenciones garantizan un resultado permanente. No obstante hay que ser prudente con este término, pues la permanencia no es sinónimo de eternidad y muchas veces la entrada a un quirófano no significa que vaya a ser la definitiva.
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A pesar de ello, las más atrevidas o conservadoras sí pasan por el bisturí, especialmente para la realización de liposucciones, rinoplastias o mamoplastias. De las tres, la operación de la nariz es quizá la única que es ‘para siempre’. Pero debemos tener en cuenta que tanto la nariz como las orejas, crecen durante toda la vida.
Otra de las operaciones más sonadas de las últimas décadas fue el famoso lifting facial. Dicha intervención garantizaba una piel tersa por periodos de seis a siete años, pero con las técnicas estéticas de hoy en día, suelen practicarse más liftings de cuello que de cara. Eso sí, para mujeres de más de 60 años, es la opción idónea para olvidarse de las arrugas.
Respecto a la anteriormente mencionada liposucción, es muy importante que la paciente sea consciente que no es una técnica que le permitirá adelgazar, sino que se trata de una intervención quirúrgica para eliminar la grasa que tiende a acumularse y no se va ni con ejercicio, ni dieta. A pesar de que existen hoy múltiples opciones de acabar con este problema, son muchas las mujeres que prefieren erradicarlo de una sola vez, de hecho es la única forma de eliminar definitivamente las tediosas ‘cartucheras’. Sin embargo, es aconsejable acudir previamente a un endocrino y llevar un mínimo de tres meses sin aumentar ni disminuir de peso.
Respecto al pecho, al igual que con la rinoplastia, de momento no existen tratamientos de medicina estética que mejoren su apariencia. En España todavía no pueden realizarse, pero según los expertos, las inyecciones de grasa propia será el futuro en la reconstrucción y aumento de las mamas. De momento, la solución reside en las prótesis ya sean o no de silicona. Sin embargo, su duración no está garantizada, ya sea por la calidad o caducidad de las mismas o por el transcurso del tiempo, pues con la edad la mama va cambiando de sitio.
Sea como fuere, para cuidarlas es necesario hacer ejercicio, acudir al ginecólogo, llevar una dieta equilibrada y utilizar cremas corporales indicadas por el cirujano plástico.
Las técnicas médicas se ponen al servicio de la estética. Enfrentándose ante el bisturí, estos tratamientos de belleza basados en investigaciones científicas y aplicados por cirujanos plásticos, prometen devolver una piel tersa, luminosa; un cuerpo reafirmado, delgado, sin redondeces, ni vello, ni manchas. En definitiva, convertirse en Dorian Gray.
El quirófano como solución
Tras una mala praxis, los cirujanos plásticos deben reconstruir o arreglar aquellas zonas que por algún motivo han quedado deformadas. Desde rinoplastias hasta liposucciones que necesitan trasplantes de grasa, pasando por abdominoplastias con cicatrices exageradas, párpados caídos o cejas levantadas en exceso, aligerar la tensión facial producida por un mal lifting, cambiar prótesis mamarias o corregir unos labios excesivamente rígidos e inmóviles.
Adicción al bisturí
Uno de los peligros que se han generado a raíz del boom de la cirugía y la medicina estética es la adicción a la eterna juventud. Gran parte de las mujeres y hombres que pasan por el quirófano lo hacen para un arreglo puntual. Pero no son pocos los casos que se observan de personas obsesionadas hasta tal punto por su aspecto físico que se vuelven dependientes de estas prácticas.
Así, encontramos trastornos como la dismorfobia, por el que las personas que lo padecen no ven más que defectos físicos en su cuerpo. De hecho, los médicos recomiendan que dichas personas no se sometan a tratamientos quirúrgicos, pues jamás llegarán a estar contentas con el resultado y volverán a pasar por el quirófano una y otra vez.
Las vitaminas, un aporte extra
Los complejos vitamínicos o alimentos que los contienen ayudan al cuerpo a combatir el envejecimiento. Así, la vitamina C, además de favorecer la absorción de otras vitaminas y ser un antioxidante básico, también ayuda a la generación de colágeno. Junto con la vitamina D y E, son las claves para lucir una piel más joven y luminosa.
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