Analizamos los índices de protección solar
IP 30, SPF 15, pantalla total… Estás decidida a protegerte la piel, pero estás perdida ante tanta elección y no sabes qué índice de protección solar te conviene. ¿Qué significan todas esas siglas? A continuación te lo explicamos todo para ¡estar protegida en todo momento!
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Los frascos de protección solar rivalizan en menciones de todo tipo y las etiquetas muestran cifras cada vez más elevadas… tanto, que ya no sabemos qué crema tenemos que elegir.
SPF, IP… ¿qué significan?
El único índice que es realmente importante comprobar antes de comprar una crema es el IP, es decir, el índice de protección, o mejor dicho, FPS, factor de protección solar o SPF (sunburn protection factor en inglés). Por tanto, lo primero que tienes que retener es que IP, SPF y FPS significan lo mismo. Además, en principio, es la cifra que se suele resaltar en los envases de protección solar.
Se calcula según un mismo método que aplican todo los laboratorios. Voluntarios se realizan pruebas en la espalda, que se divide en varias zonas (una sin protección solar y la otra u otras recubiertas de cremas solares) y se expone a sesiones de rayos UV artificiales. Al día siguiente, se mide el tiempo de protección contra las quemaduras solares de cada zona de la piel y de ahí se deduce el índice de la crema. El índice de protección es la relación entre el tiempo necesario para quemarte la piel con y sin producto.
Sólo hay una cifra significativa
Un mismo SPF ofrece el mismo nivel de protección, sea de la marca que sea. El consenso es a nivel europeo y, de un continente a otro, el valor del SPF es el mismo. Por tanto, no te preocupes si tienes que comprar una crema solar en el lugar más recóndito de Brasil o de Bali, por ejemplo. Ahora sólo te queda elegir la protección adecuada a tu tipo de piel y al sol del trópico.
Algunas marcas añaden, normalmente con una letra más pequeña, un índice de protección contra los rayos UVA. Esta cifra no significa gran cosa, ya que se puede obtener según distintos métodos de cálculo que no evalúan exactamente las mismas cosas. De hecho, es difícil medir el impacto de los rayos UVA en la piel, ya que a diferencia de los rayos UVB, no provocan quemaduras en la piel.
Elegir bien el índice
Los índices de protección van desde el 8 hasta el 90, incluso más. Un abanico muy amplio que puede complicar la elección del producto. “Lo que hay que saber” explica la Dr Catherine Bombal “es que de 0 a 30 la protección aumenta muy rápido: una crema 30 protege mucho más que una 15 y muchísimo más que una 8. A continuación, del 30 al 90 el margen de desarrollo de la protección es muy bajo. La diferencia entre una crema 30 y una 60 es casi mínima, sólo se gana algo más del 1% de protección suplementaria”. El riesgo con estos índices tan elevados es la de sentirse extremamente protegida y, por tanto, la de aumentar el tiempo de exposición solar.
La elección de los índices debe efectuarse en función del tipo de piel y de las horas de exposición solar.
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FPS/IP |
Categoría de protección |
Tipo de piel |
Insolación Índice rayos UVA |
|
menos de 9 |
Sin protección |
Desaconsejado a todo tipo de pieles |
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de 9 a 14 |
Baja |
Pieles oscuras |
Insolación baja |
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de 15 a 24 |
Media |
Pieles oscuras |
Insolación moderada |
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de 25 a 39 |
Alta |
Todo tipo de pieles |
Insolación alta |
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más de 40 |
Muy alta |
Pieles sensibles |
Insolación extrema (Índice UVA 9 +) |
Utilizar bien la crema
En cuanto a la frecuencia con la que hay que renovar la aplicación de la crema, las menciones en los productos solares son poco precisas. El único consejo que nos dan en general es renovar regularmente la aplicación. Para la Dra Bombal "habría que darse crema a cada hora". De hecho, precisa ella, nunca nos aplicamos las dosis que se utilizan durante los test: en el laboratorio aplicamos 2 mg de crema solar por cm2 de piel, lo que equivaldría a un ¼ de bote en cada aplicación... Lo que, evidentemente, nadie hace. Por este motivo, es importante renovar la aplicación cada hora.
Aunque algunas cremas anuncien ser resistentes al agua, tenemos que ser prudentes: de hecho, después de bañarse en el mar, las gotitas de agua actúan como una lupa que multiplican la cantidad de rayos UV. Para limitar el riesgo, es suficiente con secarse con una toalla, darse crema y, por fin, tumbarse al sol.
¿Filtro mineral o químico?
Los filtros minerales están constituidos de partículas de pigmentos que reflejan los rayos UV y éstos no penetran en la piel. Son muy eficaces sobre todo el espectro solar: no provocan alergias ni sensación de picor. El único problema es que se presentan en forma de polvos blancos que son difíciles de extender. Se encuentran en gran cantidad en los productos de muy alta protección destinados a los niños y a las personas con intolerancia solar.
Los filtros químicos u orgánicos se componen de moléculas a base de carbono y nos protegen de varios rayos UVA y de varios UVB, pero no son eficaces contra toda la radiación solar. Por este motivo, nunca se utilizan solos, siempre se combinan con filtros minerales con el objetivo de completar la protección. Sin embargo, los filtros químicos son muy solubles y muy fáciles de aplicar. Algo a tener muy en cuenta cuando tenemos que embadurnarnos de crema ¡cada hora!
Hélène Huret
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